Capitulo 2
Xeana
Me levante conmocionado. Al principio pensé que lo que había vivido había sido un sueño, un sueño muy vivido, pero tan solo un sueño, eso es todo… pero pronto se disipo esa idea cuando vi en mi mano un extraño instrumento parecido a una rosa de los vientos
- ¡Lisanna! – sin detenerme a pensarlo corrí hacia el ígneo pueblo. El suelo iba aumentando de temperatura a medida que me iba acercando.
Cuando llegue al pueblo lo vi. Multitud de cadáveres mutilados y masacrados. El olor a muerte y pelo quemado se esparcía por el aire como un veneno que te penetraba a fondo en el cuerpo.
Tuve el tiempo justo para esconderme justo cuando 5 figuras vestidas de negro aparecieron en la plaza. La más baja de ellas se quito la capucha y dejo ver una cara que desde ese día aparecería en cada una de mis pesadillas.
Tenia el pelo canoso esparcido en una descuidada melena, una nariz puntiaguda y unos labios secos y sin color, parecía como si Ashera, la diosa de la vida, no hubiera insuflado su semilla en ese hombre. Sus facciones eran cadavéricas y sus ojos, hundidos y con grandes ojeras, eran oscuros y tenebrosos, como podría serlo un cementerio por la noche.
- Venga Reik, no me jodas, no me has dejado ninguno – dijo mirando a uno de los mas corpulentos.
- Te diré por que, Treant – dijo acercándose – si no fueras tan lento matando a tus victimas te hubiera dejado alguno – respondió el aludido, de nombre Reik.
- Vamos, ¿Qué gracia tiene el matar a alguien si no juegas un poco antes de hacerlo? – dijo Treant soltando una carcajada.
- ¡Basta! – grito con una voz de ultratumba el que estaba sentado – No hemos venido hasta aquí a pasar el rato.
- Cierto – dijo el mas alto y delgado de los 5 – hemos venido a buscar la entrada de Xeana de esta zona, que supuestamente se encuentra aquí, pero ni los del pueblo ni los payasos nos han dicho nada.
Al oír la palabra “payasos” una punzada de rabia me recorrió el cuerpo. Ellos sin duda habían sido los responsables de esa masacre, los responsables de la muerte de la única familia que había conocido.
- Al final todo esto va a resultar inútil, no creo que encontremos nada aquí – continuo el alto
- No te preocupes Zephiel, no hemos tenido que usar las mascaras, ha sido como dar un paseo en bicicleta – rió Treant
- Bueno, el viejo ese, como se llamaba- dijo el que estaba sentado - ah si, Seth, ese si me dio algo de guerra y tuve que usar la mascara, pero no duro mucho después de eso, al fin y al cabo solo era un estupido pa…
- ¡TE EQUIVOCAS IDIOTA!
No sabía porque había hecho tal cosa pero ahí estaba, plantado delante de 5 personas que habían, en cuestión de unos minutos, arrasado una población entera, y acababa de llamarle idiota a uno de ellos.
Treant me miro sorprendido, Zephiel se puso en guardia, el que estaba sentado se levanto y Reik se crujió los nudillos. El 5º individuo ni se inmuto
- Mira lo que tenemos aquí, un crío superviviente – dijo Treant relamiéndose – y bien mocoso, ¿Qué podemos hacer nosotros, los Chelders, por alguien como tu?
¿Acababa de decir que eran los Chelders? ¿Eran reales? ¿No se suponía que eran un cuento de viejas?
El 5º individuo, que hasta ahora no había pronunciado ni una sola palabra, se levanto y comenzó a aproximarse hacia mí. Al acercarse a Treant, este, con cara de espanto, se aparto rápidamente para dejarle paso. Supuse que era el líder del grupo.
- ¿Dime chico, como te llamas? – me dijo al llegar a mi posición. Cuando lo tuve cerca comprobé con horror que tras la capucha que le cubría un supuesto rostro, parecía no esconderse nada
- Nathan – conteste tras dudar unos instantes
- Ya veo, Nathan, comprenderás que ahora que nos has visto no podemos dejarte ir ¿verdad?
El pavor que estaba sintiendo en esos instantes seria imposible de describir. Era como si mi cuerpo estuviese cayendo en un agujero negro al mirar al vació insondable que tenia por cara el ser que se hallaba frente a mi.
Me encontraba totalmente paralizado, indefenso.
Entonces hubo un fogonazo de luz verde que provenía de mi mano y perdí el conocimiento.
Cuando desperté me encontraba en un gigantesco templo verde con el dibujo de un remolino tallado encima de la entrada.
El edificio parecía no haber sido habitado durante décadas, quizás siglos. La vegetación crecía sobre sus columnas y se extendía por gran parte del suelo.
Sin pensármelo dos veces procedí a entrar en su interior.
El interior del edificio no era muy diferente a lo que observe desde fuera. Por todo el suelo se extendía una gran vegetación y las paredes me recordaban a ciertas ruinas que visite una vez con la troupe.
Avance por algunos de los pasillos que discurrían en todas las direcciones. No sabia cuanto tiempo pase vagando por esos túneles, quizás tan solo fueron unos minutos, pero a mi me parecieron horas. En varias ocasiones quise desistir y quedarme allí a morir de hambre. El cansancio y la fatiga estaban ganando poco a poco la batalla. A medida que continuaba por esos pasillos mi moral iba disminuyendo.
Finalmente me derrumbe en el suelo, muerto de hambre, sed y cansancio. El cuerpo había dejado de responderme hace ya un buen rato, tan solo se movía por inercia, ni siquiera sabía dónde estaba yendo. Era imposible que un simple crio como yo pudiera con esos seres de pesadilla. Era imposible…
Entonces por mi mente paso fugazmente la imagen de Lisanna. Estaba seguro de que seguía viva, ellos la retenían en alguna parte o quizás se hallaba escondida en alguna parte del pueblo.
Pero esos tipos… Eran demasiado fuertes para mí, eso se notaba a la legua… Si intentaba enfrentarme a ellos en un combate abierto probablemente me matarían en cuestión de segundos.
No… no era momento de deprimirme, Lisanna estaba en peligro y yo era el único que podía salvarla.
Decidido a dar mi vida en la empresa de salvarla, me levante y reuní toda la fuerza que aun residía en mi cuerpo y avance una vez más.
Para mi sorpresa el pasillo termino desembocando en una gran sala cuadrada.
Al entrar en ella una figura apareció en el centro de la sala.
- Bienvenido al Templo del Viento – me dijo
- ¿Quién eres tú? – respondí con un deje de desconfianza en la voz
- Soy el Orador del viento – dijo solemnemente mientras exponía su cuerpo a la luz de luna, que entraba por un gran agujero que había en el techo de la sala. Me di cuenta que hasta ese mismo instante no había reparado en dicha abertura. ¿Se habría abierto en ese mismo instante? De todas maneras, una nueva intervención de ese misterioso personaje me saco de mis cábalas – Tienes mucho valor para venir aquí ¿Vienes a hacer la prueba?
- ¿Qué prueba? ¿De qué estás hablando?
- De la prueba que te permitirá conseguir mi poder – dijo justo en el momento en el que todo su cuerpo salía a la luz. Era un tipo de complexión y altura mediana. Llevaba una gran armadura verde con el símbolo de un remolino tallado en el cinto. Llevaba una especie de propulsor a la espalda, y una espada morada en la mano izquierda. El casco de la armadura terminaba en un par de orejas alargadas.
- ¿Tu poder? – entonces pensé en los Chelder y lo que dijeron sobre Xeana – ¿Estoy… en Xeana?
- Exacto, mi nombre es Aeolus, Orador del templo del viento y portador de la máscara del viento.
¡Mascara! Los Chelder también hablaron sobre el uso de unas mascaras. Si conseguía pasar la prueba tendria el poder suficiente para enfrentarse a los Chelders de igual a igual y podría salvar a Lisanna.
- Está bien – dije decidido, pasare la prueba, dime lo que tengo que hacer.
- Te advierto que nadie lo ha conseguido, los pocos que han llegado hasta aquí han muerto al intentarlo, ¿Estás seguro?
- Totalmente, veras Aeolus, todos esos tenían algo en su contra que les impedía pasar la prueba.
- ¿Y eso es…?
- Que esas personas no son yo.
- Entonces adelante – dijo contrariado – La prueba cosiste en “simplemente” salir del templo.
- ¿Solo eso? Vaya yo me esperaba tener que luchar con un bicharraco enorme o algo así.
- No es tan simple como crees – dijo Aeolus sonriendo – El camino de vuelta no tiene porque ser el mismo que el de ida – y diciendo esto puso su mano en el suelo. Al instante todo nuestro alrededor comenzó a cambiar, suelo, paredes, techo, etc.… - vas a necesitar ser como un pájaro para poder llegar a la salida con vida.
Al momento entendí porque. En el pasillo que se extendía frente a mí, el suelo había desaparecido para dejar paso a un gran pozo sin fondo. ¿Cómo se suponía que caminaría por un lugar que no tenía suelo? Me di la vuelta para preguntarle a Aeolus pero este había desaparecido. Estaba solo ante una prueba que sin lugar a dudas no podría superar. Entonces repare en que cercano al techo del edificio estaban unas jaulas colgadas. Pensé en usarlas para, saltando de una a otra, llegar al final del trayecto, pero pronto descarte la idea, ya que las jaulas estaban a unos 4 metros de altura de donde yo me encontraba y distaban entre ellas unos 10 metros. Era imposible para cualquier humano salvar esas distancias… humano… entonces recordé el momento en el que el tigre blanco y yo fuimos uno, durante el sueño del pedestal. En ese instante me sentí poderoso, como si realmente fuera un tigre. Cuando me quise dar cuenta, ese poder había comenzado a fluir de nuevo dentro de mí. Para mi sorpresa, mis uñas crecieron y se transformaron en garras, los músculos de mis brazos y de mis piernas se hicieron mas fuertes, y me sentí veloz y ágil. Me estaba transformando en el tigre.
Entonces decidí que usaría ese poder para escalar una de las paredes y alcanzar la 1º jaula, a partir de ahí saltaría de jaula en jaula hasta encontrar la salida.
Con una determinación de hierro salte a la pared y comencé a escalar.
- Espérame Lisanna, voy a por ti.
Fin del Cap. 2