lunes, 24 de octubre de 2011

The Seeker of time Cap 5


Cáp. 5 huida
Carlos se sentía débil y mareado, estar colgado le producía una sensación de vértigo en el organismo que le hacia marearse.
De repente, una duda le asalto la mente, ¿Como cortarían las cuerdas para empalar sus cuerpos? La respuesta no tardo en llegar a el; enfrente de ellos había un grupo de unos 10 arqueros apuntando con sus arcos hacia ellos. No solo los empalarían, sino que antes una ráfaga de flechas los dejaría agonizantes para después de un flechazo segar la cuerda de la que pendían sus vidas
-¡Apunten! - todos los arqueros levantaron sus arcos - ¡Fuego!
Carlos cerro los ojos lo mas fuerte que pudo y espero sentir el lacerante dolor de las flechas penetrando en su cuerpo.
Mas en vez de eso escucho unos siseos en una lengua ininteligible. Carlos abrió los ojos a tiempo para ver como los arqueros se desmayaban uno tras otro. El que había dicho las palabras ejecutoras también se había desmayado. Pronto el siseo se hizo más fuerte, vio como sus 2 compañeras se desmayaban. Un sueño demoledor acudió a el de repente y pronto todo se oscureció. Estaba inconsciente.
Le despertó el continuo sonido de un goteo de agua. Carlos abrió los ojos lentamente y miro a su alrededor. Se hallaban en un largo corredor oscuro, olía mal y le pareció ver un par de ratas correteando por el suelo. Pronto se percato de que Eli y Youna dormían a su lado.
- Veo que ya te has despertado
Carlos se levanto sobresaltado
- ¿Quien eres?
- Puedes llamarme Pablo, estoy de vuestro lado, es lo único que debes saber - Era un chico de unos 17 años de edad, piel anormalmente blanca y rubio de pelo, sus ojos eran marrones y guardaban una mirada extraña y misteriosa
-¿Que ha ocurrido?
- Todos se quedaron inconscientes y yo os saque de allí antes de que os mataran
- ¿Así? ¿Sin mas? No, debe de haber una explicación, esto es demasiado extraño
- ¿Que importan las razones? Estáis vivos ¿no? eso es lo que importa
Carlos iba a rebatir de nuevo cuando Eli comenzó a despertarse, Youna se despertó poco después
- ¿Tu eres quien nos ha salvado? Muchas gracias - le dijo Eli a Pablo cuando le explicaron lo ocurrido
Youna no había abierto la boca desde que se despertó
-¿Te pasa algo? -Le iba a preguntar Carlos pero en ese mismo momento unas voces inundaron la estancia y al fondo del corredor comenzaron a aparecer muchas luces
-Vamos, en marcha los 3, no hay tiempo que perder, no queréis que os cojan ¿no?
Los 4 jóvenes echaron a correr por el largo túnel que parecía no tener final.
Después de casi un cuarto de hora llegaron a una salida.
- Si cogemos este camino podremos llegar seguros al reino de Aldana, el rey Finley os protegerá de Vlad, vamos
- Espera - dijo Carlos - ¿como sabemos que podemos confiar en ti?
- Es de fiar - dijo Youna, que no había abierto la boca desde que se desmayara la sala del trono - No puedo explicar este sentimiento, es como si ya lo conociera de antes, y supiera que es bueno
- Esta bien - dijo Carlos - iremos a Aldana, pero haz un movimiento extraño y encontrare la forma de que lo pagues caro
Pronto salieron del castillo y se internaron en un bosque. Al poco rato cayo la noche y el grupo acampo en un claro. Cuando todos dormían Carlos se despertó y se puso a contemplar las estrellas. De repente, noto como una sombra los acechaba
- ¿Quien anda ahí?
- Me preguntaba cuanto tiempo tardarías en percatarte de mi presencia - dijo el individuo saliendo de las sombras
-¡¡¡¡Ale!!!!
- El mismo, he venido hasta aquí para terminar con lo que empecé - dijo sacando una pistola
- ¡Carlos llévate a las chicas de aquí, rápido, id hacia el este  y pronto llegareis a Aldana!
- ¿Y tu que harás?
- Yo me encargare de el
- Esta bien
Carlos despertó a las chicas y los 3 se fueron corriendo
-¿De verdad crees que tu poder vampirico los podrá proteger de mi...Alucard?
- Es algo que vamos a comprobar  - dijo mientras sus colmillos crecían, sus ojos se volvían negros y sus uñas se transformaban en zarpas. Pronto comenzó una sangrienta batalla observada tan solo por los débiles rayos de luz de la luna llena

Fin del Cáp. 5